BULLDOG

Perro típicamente inglés, convertido en el símbolo de esta na­ción durante el Campeonato Mundial de Fútbol que se llevó a cabo en Gran Bretaña durante el año 1966. Es el fruto de una minuciosa selección que, desarrollando las anomalías más tí­picas, ha hecho de él un perro «interesante en su fealdad». Dó­cil, manso, perezoso y amante de la comodidad, el Bulldog de hoy sólo se asemeja en el físico a su feroz antepasado que, hasta la mitad del siglo pasado, combatía en las arenas contra los to­ros en sangrientos espectáculos.

ORIGENES. Es indudable que esta raza ha sido «creada» en Inglaterra y que su antecesor fue el Mastín asiáti­co, padre de casi todos los molosos europeos. Por él, todavía corre sangre de los ferocísimos «Pugnaces Britan- ni». Se tienen noticias fidedignas que alrededor del 1200 ya era utilizado en combate con otros perros o con toros.

Es sabido que, hasta la mitad del siglo XIX, cuando estos brutales espectácu­los fueron prohibidos, no había pueblo en Gran Bretaña que no tuviera una arena o ring donde esas manifestacio­nes tenían lugar todas las semanas. Fue por esa época cuando el parlamento británico prohibió esos espectáculos.

Desde entonces, la raza no solamente tuvo una neta declinación sino que se modificó mucho hasta llegar al Bulldog actual que conserva muy poco del an­tiguo «perro toro».

COMPORTAMIENTO. El Bulldog actual, a pesar de su apariencia cruel y feroz, es uno de los perros más tran­quilos. Toda su antigua ferocidad ha desaparecido siendo sustituida por una pereza sin parangón entre las demás ra­zas caninas. Además, le gusta jugar con los niños soportando con gran pacien­cia todas sus fechorías. Vive perfecta­mente en un espacio reducido siempre que se tenga el cuidado de no fatigarle mucho y de mantenerle alejado del sol debido a que, por la conformación de su hocico, tiene graves dificultades res­piratorias.

CRIA – CUIDADOS – EDUCACION

ALIMENTACION. Animal dotado de un buen apeti­to y muy goloso, debe encontrar a un propietario que no se exceda en las raciones y le convierta en obeso, a lo cual cual está expuesto el Bulldog, más que cualquier otra raza. Las necesidades en kcal. diarias varía entre 850 y 950. Es una buena norma integrar la dieta con vitamina A y H para darle a la piel una mayor capaci­dad de defensa.

CON EL VETERINARIO. Entre las afecciones a las cuales está expuesta la piel del Bulldog y que pueden prevenirse con los complementos vitamínicos que he­mos mencionado más arriba, merece nombrarse, por su mayor frecuencia y gravedad, una forma de dermatitis que se presenta en los pliegues de la piel. Esta afección surge en aquellos puntos donde la piel está sujeta a una fricción prolongada, con un aspecto húmedo que suce­sivamente puede complicarse por la presencia de gér­

menes de irrupción secundaria. Los lugares más afec­tados, los pliegues faciales, la piel entre los dedos, la zona perianal, perivulvar en la hembra, etc., requieren una terapia basada en la limpieza cuidadosa de esas zo­nas y posteriormente una medicación a base de poma­das con cortisonas y antibióticos.

Debemos recordar también que el Bulldog puede estar predispuesto a una cardiopatía congénita, consistente en la estenosis de la válvula pulmonar. Esta malforma­ción que afecta la parte derecha del corazón, puede ser la causa de un crecimiento defectuoso del cachorro, con poca resistencia y con la posibilidad de complicaciones graves, hasta la muerte en un individuo adulto. Los exá­menes cardiológicos serán por lo tanto fundamentales para excluir ya en el cachorro tal cardiopatía.

Por último, el Bulldog se caracteriza por una actividad excesiva de las glándulas tiroides.

CARACTERISTICAS GENERALES.

Como se decía, el Bulldog actual es fru­to de una cuidadosa selección que ha­ce a esta raza poseedora de anomalías permanentes. En efecto, hoy presenta un tercio anterior ancho y potente y una pelvis estrecha y fina de modo que vis­to desde arriba tiene la forma de una pera en la cual el cabo, bien podría ser la cola.

Pero no es todo, ninguna otra raza tie­ne un tamaño de cabeza —en proporción al cuerpo— tan grande como pa­ra hacer difícil el parto que, habitual­mente, se lleva a cabo con cesárea. Vol­viendo a la cabeza, ésta debe tener un cráneo más ancho que largo, mejillas muy redondeadas, caña nasal casi ine­xistente, hundida en un stop muy mar­cado. Los pliegues deben estar dispues­tos de manera muy apretada y el hoci­co, cortísimo, debe ser lo más ancho posible con un mentón muy evidente y marcado. Las extremidades anteriores, anchas y potentes sostienen a un tórax con perímetro bien redondeado. La lí­nea superior, partiendo de una hende­dura situada detrás de los hombros, su­be hasta la grupa, formando un perfil definido como de «dorso en carpa». Por último, la grupa es alta y bastante rígida haciéndo además que el Bulldog camine de una manera típica denomi­nada «en puntas».

ESTANDAR

Altura y peso. Altura que oscila en­tre los 30 y 40 cm, peso alrededor de los 24-25 kg para los machos y 22-23 kg para las hembras.

Cabeza. Cráneo muy ancho: su cir­cunferencia debería ser igual a la al­zada a la cruz de cada ejemplar. Me­jillas que se extienden a los lados, más allá de los ojos.

Ojos. Situados relativamente bajos, a la altura de la trufa, muy distantes entre sí y de las orejas, su ángulo ex­terno está en la misma línea de las me­jillas. Redondos, de tamaño media­no, ni hundidos ni salientes, muy os­curos tanto, que deben parecer ne­gros.

Orejas. De inserción alta sobre la ca­beza, finas y de pequeñas dimensio­nes, con el borde superior doblado de manera que dejan ver una buena parte del interior del lóbulo.

Cuello. Bastante corto, bien arquea­do en la parte superior y con una abundante papada lateral que, par­tiendo de la mandíbula inferior, lle­ga hasta el pecho.

Extremidades anteriores. Hombros anchos, oblicuos y profundos, muy musculosos. Patas muy vigorosas, al­go cortas en comparación a las pos­teriores y muy distanciadas entre sí. Codos bajos y bien separados del tó­rax.

Cuerpo. Pecho amplio, convexo, que se extiende desde arriba de los hom­bros hasta la punta del esternón y des­ciende entre las extremidades anterio­res. Tórax bien torneado, con las cos­tillas que se evidencian claramente. Vientre levantado, sin caída.

Extremidades posteriores. Patas muy grandes y musculosas, ligeramente curvadas y metatarsos cortos, corve­jones próximos a los pies y desviados hacia afuera.

Cola. De inserción baja, bastante cor­ta, dirigida a la base y replegada en punta, generalmente la lleva baja.

Pelaje. Fino, corto, compacto y blan­do. Con respecto al color el Bulldog puede ser de tonalidad continua (ad­mitiéndose toda la gama del amarillo al leonado, frecuentemente con más­cara negra sobre el hocico) o también arlequín es decir, con el blanco y el negro alternados.

Bulldog hembra vista de frente. En esta foto se pone en evidencia la discordancia típica de este perro: a la amplitud y potencia de la parte anterior se contrapone en efecto una pelvis muy estre­cha y fina que le dan al cuerpo la forma de una pera.

Sobre nosotros Irene

Veterinaria colegiada en Alicante con 5 años de experiencia.

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