MALAMUTE DE ALASKA

Es la raza de mayor tamaño entre todas las nórdicas: un pode­roso perro de trineo, muy difundido en los Estados Unidos y en el Canadá. Fiel e inteligente, dócil y afectuoso, adquiere un ca­riño casi morboso hacia su amo, aunque ésta sea una caracte­rística común a todas las razas de trineo. Es un perro muy lim­pio que carece prácticamente de olores y, a pesar de su talla, puede incluso vivir dentro de la casa no olvidando sin embar­go, que debe disponer de amplios espacios donde moverse libremente.

ORIGENES. El origen de casi todas las razas nórdicas, se encuentra en el antiguo lobo boreal y en el «Perro de las turberas». La primera aparición de estos excelentes auxiliares del hombre se remonta a casi dos milenios, toman­do su nombre de las diversas tribus de pueblos polares con los cuales vivían. Fueron por lo tanto los «mahlemutes» quienes dieron el nombre a esta raza, que se desarrolló especialmente en Alas- ka. Por su fuerza y potencia, los Ma- lamutes de Alaska, tomaron parte en numerosas expediciones polares (tanto en el hemisferio boreal como en el aus­tral), tirando del trineo con enormes cargas, recorriendo grandes distancias. Un ejemplar de esta raza aparece como protagonista, en empresas extraor­dinarias, también en novelas de Jack London y cuentos de Rudyard Kipling. Llevados a los Estados Unidos por los exploradores polares, tuvieron de inme­diato un notable éxito, hasta el punto de difundirse con gran rapidez. Suce­sivamente, fueron conocidos también en Europa, donde encontraron de in­mediato una gran acogida por parte de muchos apasionados que lo crían con gran esmero y no es difícil verlo ven­cedor absoluto de todas las razas, en las exposiciones caninas más importantes.

CARACTERISTICAS GENERALES.

El Malamute de Alaska es un perro po­deroso, de óptima construcción, sólido y fuerte. Su potente estructura, le permite tirar del trineo con grandes pe­sos a lo largo de trayectos intermina­bles. Por lo tanto, deben descartarse aquéllos ejemplares delgados, con dor­so poco sólido o que carecen de una adecuada musculatura. Se desplaza con gran altivez, llevando la cabeza ergui­da y la cola ligeramente enrollada so­bre el dorso. De gran importancia es su capa, provista de pelo abundante y apretado y subpelo lanoso, untuoso al tacto y tan cerrado que no deja ver la piel: con tal protección, este perro vi­ve perfectamente al aire libre con tem­peraturas muy bajas, donde puede cu­brir distancias comprendidas entre los 70 y los 90 km. diarios (se calcula que, en el transcurso de un largo invierno polar, está en condiciones de recorrer más de 15.000 Km.) Sustituido parcial­mente por sofisticados equipos mecá­nicos, sigue realizando, sin embargo, estas actividades, sobre todo en carre­ras de trineos que en los Estados Uni­dos y en el Canadá son muy numero­sas y seguidas con vivo interés por un nutrido público de apasionados y tam­bién de conocedores.

Arriba: dibujo del Malamute de Alaska. En la página de al lado, los preparativos del comienzo de una carrera de trineos. El Malamute de Alaska se utiliza especialmente en pruebas de fuerza donde los ejemplares compiten individualmente, en cambio, en las de velocidad reservadas a esta raza, habitualmente se emplean muchos perros.

ESTANDAR

Altura y peso. Alzada a la cruz ópti­ma: machos 63,5 cm., hembras 58,5 cm. Peso: machos 38,5 kg., hembras 34 kg.

Cabeza. Ancha y potente. Trufa ne­gra. Labios finos. Hocico ancho y macizo, que disminuye ligeramente en anchura hacia la trufa. Cráneo ancho y levemente convexo entre las orejas y que se afina hacia los ojos, redon­deado a la altura de las mejillas. Le­ve surco frontal.

Ojos. Marrones, almendrados, situa­dos oblicuamente sobre el cráneo.

Orejas. Pequeñas en proporción al cráneo. Mitad superior traingular pe­ro con la punta levemente redondea­da. Bien distanciadas e implantadas en el extremo posterior del cráneo.

Cuello. Fuerte y moderamente ar­queado.

Extremidades anteriores. Casi verti­cales vistas de lado, fuertes de osa­menta y musculosas. Hombros de an- gulación media.

Cuerpo. Pecho profundo y vigoroso. Tronco robusto pero no demasiado corto. Dorso recto, levemente caído de los hombros a los muslos. Costa­dos musculosos.

Extremidades posteriores. Muslos an­chos, fuertes y excepcionalmente musculosos. Patas moderadamente anguladas. Corvejón ancho y grueso, ligeramente plegado. Pueden tener es­polones que deben amputarse.

Pies. Anchos y compactos con dedos apretados y arqueados. Almohadillas plantares gruesas y sólidas. Uñas fuer­tes y cortas. Existe una capa protec­tora de pelo entre los dedos.

Cola. Inserta sobre la línea de la es­pina dorsal. Cuando está en reposo, el perro la lleva sobre el dorso.

Pelaje. Pelo exterior sumamente abundante y apretado, no muy largo y bastante áspero. Más largo sobre el cuello, donde forma un apretado co­llar y sobre la cola. Subpelo muy apretado, lanoso y untuoso al tacto. Caída del pelo en verano, estación en la cual el pelaje es más corto. Color: del gris claro al negro, con manchas blancas sobre el hocico, sobre las ex­tremidades y en la parte inferior del cuerpo.

ALIMENTACION. Las necesidades alimenticias son de 1.850 a 1.950 Kcal. diarias cuando se trata de ani­males no sometidos a los rigores del clima polar ni al duro trabajo de tirar del trineo. En las condiciones am­bientales en las cuales vive normalmente el Malamute de Alaska, las exigencias alimenticias se elevan de 3.000 a 4.000 Kcal. diarias. Son perros que soportan sin pro­blemas y durante largo tiempo, grandes esfuerzos fí­sicos. Los ejemplares criados en climas templados y que no están destinados al trabajo, deben tener una alimentación no superior a las 2.000 Kcal. diarias pa­ra no incurrir en disfunciones como la obesidad o la dermatitis, de origen alimenticio.

LOS PRIMEROS MESES. El Malamute de Alaska, como los otros perros nórdicos, no es considerado des­cendiente del chacal, del cual proviene la mayor parte de los perros, sino del lobo. Además de la sangre de lobo, conserva de éste, una cierta forma de compor­tamiento: en efecto, mientras que los descendientes del chacal transfiguran en el amo al progenitor, los que

tienen sus orígenes en el lobo, ven en aquél al jefe de la manada y por lo tanto a uno de sus semejantes. Se ha establecido (por parte de estudiosos en etología co­mo Konrad Lorenz) que, en los lúpidos, el momento en el cual el perro se encariña por toda su vida con el amo, es alrededor del quinto mes: se produce aque­llo que en términos técnicos se denomina «imprinting». Es importante entonces, que durante ese período, se establezca una relación continuada (como el juego, los cuidados, la comida) entre perro y amo.

CUIDADOS DIARIOS. El cuidado del pelaje y de la piel, consiste en un cepillado diario que permite airear el apretado subpelo y eliminar restos vegetales y celulares, así como también en respetar una dieta pre­cisa y en mantener la perrera en óptimas condiciones de higiene.

Sobre nosotros Irene

Veterinaria colegiada en Alicante con 5 años de experiencia.

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