PERRO DE LOS FARAONES

Observando a esta raza, la mente va de inmediato a los jero­glíficos del antiguo Egipto, en los cuales este perro casi idénti­co al actual. Ciertamente, se encuentra entre las razas más an­tiguas de lebreles y la única que tiene las orejas erguidas. Con un carácter leal, afectuoso y juguetón, es al mismo tiempo un apasionado de la caza en la cual es empleado para buscar lie­bres y conejos salvajes. Puede perfectamente vivir en la casa, siempre que tenga la posibilidad de realizar largos y saluda­bles paseos.

ORIGENES. No hay duda de que es­te perro desciende, en línea directa, del antiguo lebrel egipcio y la prueba de ello está dada por los numerosos testi­monios encontrados a lo largo de la cuenca del Nilo —desde Egipto al- Sudán— y que se remontan a las más antiguas dinastías de los faraones. Des­pués fueron los fenecios quienes, du­rante sus viajes, llevaron consigo a es­tos perros que se extendieron bastante rápidamente por toda la península ibé­rica donde fueron de inmediato utiliza­dos para cazar pequeños animales, so­bre todo conejos salvajes, entonces muy numerosos en la región. El transcurso de los siglos no ha modificado mucho a esta raza que, por otra parte, está po­

co difundida tanto en Europa como en América y que, sucesivamente, ha da­do origen al Podenco Ibicenco, clasi­ficado entre los sabuesos por la Fede­ración Cinológica Internacional. CARACTERISTICAS GENERALES. Esta raza de galgos se diferencia de to­das las otras por la posición erguida de las orejas y por su óptimo olfato. La cabeza tiene forma de triángulo, con las orejas insertas bastante arriba, los ojos relativamente pequeños y hundidos, de color ambarino, el cuello es largo y musculoso, el tórax moderadamente caído y profundo, las extremidades lar­gas y musculosas, la cola ligeramente curvada: esas son las principales carac­terísticas de esta antiquísima raza.

Arriba: dibujo del Perro de los Faraones; en la página de al lado, un ejemplar macho, adulto, fotografiado de perfil, y el detalle de la cabeza. En esta raza los únicos colores admitidos son el blanco con manchas rojas más o menos intensas y el leonado-rojo unicolor, con pequeñas man­chas blancas en el pecho y a veces en los pies.

ESTANDAR

Alzada a la cruz. Machos de 63 a 70 cm., hembras de 57 a 66 cm.

Cabeza. Triangular tanto si se mira de perfil como de arriba. Cráneo plano y relativamente ancho. Trufa leona­da, salpicada de manchas rosadas. Hocico en forma de cuña que se afi­na hacia la trufa. Hocico y cráneo de igual longitud. Mandíbulas potentes. Dentadura en tijera. Stop casi inexis­tente. Mejillas fuertes. Parte posterior del cráneo que sobresale ligeramente.

Ojos. Bastantes pequeños, hundidos, de color ambar o marrón claro.

Orejas. Anchas, grandes, de naci­miento alto, con puntas divergentes.

Cuello. Fino, bastante largo y muy musculoso.

Extremidades anteriores. Hombros y brazos bien unidos al tórax. Antebra­zos excepcionalmente largos, rectos y esbeltos. Metacarpo relativamente corto.

Cuerpo. Esbelto, con músculos pla­nos. Tórax erguido, con costillas fi­nas y bastante arqueadas, poco caí­do. Dorso recto, con curvatura de ri­ñones colgantes. Vientre esbelto, bas­tante retraído.

Extremidades posteriores. Muslos lar­gos, sólidos pero menos musculosos que los del Greyhound. Corvejones paralelos entre sí, fuertes y bien an­gulados.

Pies. Fuertes, con dedos cerrados y al­mohadillas plantares y digitales de pigmentación clara.

Cola. Curvada, larga hasta el corve­jón que el perro lleva alta cuando es­tá excitado.

Pelaje. Corto, lustroso y fijo. Color: blanco con manchas o puntos rojo- fuego o rojo-amarillo, repartidos irre­gularmente o, rojo unicolor.

ALIMENTACION. Las necesidades en Kcal. diarias, como ración de man­tenimiento están comprendidas entre las 1.200 y las 1.650, según el sexo y la edad. En los ejemplares particularmente activos, la aportación en Kcal. está en proporción al trabajo que desarrollan

CUIDADOS DIARIOS. Es un animal «constitucionalmente» vivaz uti­lizado para las carreras y para el salto. Por lo tanto necesita un amplio espacio donde pueda vivir, desarrollar y manifestar su personalidad. La limpieza de la capa se realiza con un guante blando para pelo liso tenién­dose la precaución de sumergirlo, periódicamente, en una solución desin­fectante.

CON EL VETERINARIO .Es posible que algún ejemplar, sobre todo en el período juvenil, tenga dificultades para mantener erguidas las orejas. En este caso es aconsejable consultar con el veterinario.

Sobre nosotros Irene

Veterinaria colegiada en Alicante con 5 años de experiencia.

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